Mitsubishi Concesionarios Maria
...con estilo

Beneficios del Yoga en los Niños

Por: Ivelisse Agostini
editorial@placerespr.com

En tiempos modernos, lo frecuente es que papá y mamá trabajen y que los nenes estén en la escuela y hasta en cuido extendido. Llegado el fin de semana o en el mejor de los casos, al final del día, los padres apuntan a sus hijos en disciplinas con las que puedan expandir sus conocimientos o divertirse. Lo usual es que piensen en deportes, música, baile y/o arte, porque se supone que a través de estos puede haber ‘futuro’. Son pocos los que consideran la ventaja de que los suyos sean niños que practican yoga. Sobre esta realidad, los pocos casos en que ocurre, son de madres o padres que han descubierto sus beneficios a nivel personal o niños con necesidades particulares a las que se les ha recomendado la práctica. Sin embargo, los beneficios que se dan entre los niños que practican Yoga son múltiples, donde destaca el hecho de que no es una disciplina de competencia, por lo que sus efectos deberán ser positivos y evidentes en la mayoría de los casos.

La instructora certificada, María Rosa Collazo, impartiendo clases entre un grupo de niñas. Suministrada.

Según nos dice María Rosa Collazo, certificada instructora puertorriqueña de Yoga, radicada en Miami, “A los niños y a los jóvenes les cuesta canalizar sus emociones. El yoga es un estudio de uno mismo y en el proceso de re-descubrirse uno aprende a lidiar con sus propias emociones y las de las demás personas”.  Cuando los niños aprenden a “no dar connotaciones ni positivas ni negativas a las emociones, comprenden la importancia de dejarlas fluir”. De hecho, la práctica del yoga puede darse a niños desde los dos años, pero desde los 5 años de edad resulta más eficiente porque para entonces ya tienen mejor desarrollo motor. En general, un niño que practica yoga va a lograr beneficios que impactarán tanto su psiquis como su cuerpo.

Nuestra entrevistada nos confirma que “Las técnicas aprendidas en clase les ayudan a aumentar la concentración antes o durante sus exámenes escolares. Además, adquieren técnicas de manejo de conflicto para saber cómo confrontar situaciones de “bully” o de burla en el salón de clase de una forma constructiva, no destructiva. Creo que en eso reside una de las grandes bellezas del yoga; se construye en lugar de destruir, se edifica lo que se ha roto en nuestro interior con el paso del tiempo y fluye como la vida misma, pero se centra en aquello que no es efímero sino eterno, como la esencia del ser humano. Para algunos de mis alumnos la yoga ha representado un conocimiento que ha impactado positivamente su autoestima, ya que el saber manejar sus emociones en un momento de frustración de la manera correcta, les ayuda a sentirse exitosos y seguros de sí mismos”.

Otros beneficios de que los niños practiquen yoga son:

-Mejora postura y flexibilidad física; estimula elasticidad y tonificación muscular
-Mejora circulación de oxígeno y sangre
-Ayuda a estar más alerta y a tener mejor memoria
-Ayuda a canalizar energía y reducir el ‘estrés’
-Ayuda a lograr balance y armonía en estado de ánimo con efectos positivos en su carácter
-Mejora interacción social

Nos surgen preguntas sobre cómo es posible conseguir que los niños practiquen esta disciplina, cuando sabemos que hasta algunos adultos alegan tener dificultad para lograr ser consecuentes con ésta. A nuestras preguntas al respecto, María Rosa contesta:

Creo que la clave está en el dicho popular de que lo más importante en toda experiencia es cómo te hagan sentir. El currículo de una clase de yoga para niños es muy especializado. En mi caso, lo diseño de acuerdo a las etapas de desarrollo de los niños en la clase, de forma tal que puedan llevar a cabo posturas y actividades congruentes con su nivel de desarrollo cognoscitivo y emocional. Esto les hace sentir cómodos con la clase, lo que resulta vital para que tengan una experiencia agradable y quieran regresar. También resulta una experiencia liberadora. Establecemos las reglas de la clase, pero teniendo como regla principal poder expresar nuestras emociones de forma saludable. Fomentando la comprensión y la colaboración vs. la competencia. Muchos niños regresan en búsqueda de ese espacio de refugio, desahogo y comprensión. Un espacio que, según me han expresado algunos alumnos, solo logran encontrar en la clase de yoga”.

Partiendo de la premisa de que para muchos niños tomar clases de yoga debe resultar novedoso, preguntamos si se requiere algún tipo de preparación antes de que comiencen. Para la profesora, en principio y como con cualquier otra clase, debe advertírseles que deben seguir instrucciones y prestar atención. “Luego se les puede brindar una explicación general para que en lugar de llegar a la clase con expectativas predeterminadas puedan disfrutar de su propia experiencia, porque de eso se trata la disciplina: de la experiencia personal;  puesta a disposición de la vivencia de grupo. De forma general, se les puede decir que es una clase en la cual ejercitarán el cuerpo y la mente, se divertirán, harán nuevas amistades, y todo lo harán con  respeto y alegría”, expresó la instructora.

Quisimos conocer el escenario ideal para que los niños practiquen yoga por primera y vez y le preguntamos a María Rosa a lo cual nos contesta: “Las clases privadas son ideales para trabajar asuntos específicos con los alumnos, como puede ser: timidez excesiva, falta de flexibilidad particular en alguna área del cuerpo, o concentración, entre otros. La cantidad ideal para una clase de grupo es entre ocho a doce alumnos, dependiendo del tamaño del salón. Esto permite que en una misma clase se puedan hacer talleres individuales y grupales. Además, si las clases son durante el fin de semana, la media mañana, entre 10:30 y 11:30 o temprano en la tarde (1:00pm), resulta ideal para los niños y jóvenes entre 5 a 12 años. En este horario, los niños se encuentran alertas, sin estar demasiado cansados. Si las clases son en días de semana, después de la escuela, es mejor entre 4 a 6pm, para que hayan hecho la digestión luego del almuerzo, pero tampoco se les haga demasiado tarde para regresar a casa. Las clases privadas pueden ser en cualquier momento del día, tarde o noche. En cuanto al lugar, yo prefiero espacios cerrados como un salón de clases, para trabajar posturas y meditación. Pero alterno con espacios abiertos, dependiendo de lo que tenga estipulado en el currículo, ya que la interacción con la naturaleza es una parte muy importante del estudio de yoga”.

En cuanto al orden en que se imparte la instrucción del yoga entre niños, María Rosa nos comentó que la mayoría de las veces comienza explicando el concepto de la meditación para luego llevarlo a la práctica mediante posturas, pero que en ocasiones hay que cambiar el orden y hablar sobre las posturas básicas y como éstas pueden ayudar a entender la meditación. Como nos dijo “Hay que estar muy atento al desarrollo cognoscitivo de cada niño, así como de su inteligencia emocional. También, mantenerse receptivo como instructor y examinar las inteligencias múltiples de sus estudiantes”.

Lo usual es que en un mínimo de tres meses comiencen a verse los resultados positivos del yoga en los niños, aunque desde un principio pueden notarse sus efectos. Sin embargo, no hay un máximo de tiempo porque los beneficios de esta disciplina son de por vida y el aprendizaje que se adquiere a través de ésta nunca termina.

Al final, María Rosa nos habla sobre la posibilidad de clases conjuntas entre padres e hijos:
“Es una experiencia muy hermosa porque padres e hijos se convierten en mentores uno del otro durante la clase y trabajan como verdaderos amigos y amigas. Es una experiencia familiar muy enriquecedora”.

Confiamos que este reportaje sea para nuestros lectores tan enriquecedor como lo ha sido para nosotros. Además, esperamos que les motive a identificar recursos locales que impartan esta disciplina a sus hijos.


Comments are closed.

Back to Top ↑