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La Fuerza de “Los Doce Pasos”

Por: Ivelisse Agostini
iagostini@placerespr.com

Es muy probable que hayas escuchado hablar sobre “Los Doce Pasos” sin que necesariamente conozcas su valor. En mi caso, el párroco de la Iglesia a la que asisto los menciona ocasionalmente cuando habla de personas con problemas de dependencia. Más recientemente, escuché a una doctora en psicología, mencionarlos en una conferencia en la que hablaba de la Espiritualidad en los Negocios y los describió como técnicas espirituales que nos ayudan a relacionarnos con Dios.

En el proceso de escribir otro reportaje sobre la dependencia, volví a encontrarme con este tema y decidí investigar para beneficio propio y de nuestros lectores.

El Programa de los Doce Pasos fue creado en los Estados Unidos en 1935 por William Wilson, un agente de la bolsa y el Dr. Bob Smith, con el propósito de encontrarle remedio al alcoholismo que cada uno de ellos padecía. Hay quien piensa que algunos de los principios incluidos pueden tener su origen en el Grupo Oxford, institución inglesa con la que Wilson y Smith tenían relación. Sin embargo, lo importante es reconocer que fue “Bill” Wilson, quien luego de admitir que tenía problemas con el alcohol y de lograr permanecer sobrio por un periodo de tiempo, decidió compartir su experiencia con otro alcohólico, el Dr. Robert “Bob” Smith, para  no arriesgarse a volver a caer. Su premisa era que el alcoholismo era una enfermedad de la mente, de las emociones y del cuerpo y por ello, para el Dr. Smith, fue más fácil entender su problema y trabajar con éste. Fue de esa forma que Wilson y Smith, tras varios meses, confirmaron que su necesidad de beber disminuía mientras compartían sus experiencias y ayudaban a otros a permanecer sobrios. Estos dos profesionales son los fundadores de lo que se conoce como Alcohólicos Anónimos, y los autores del programa que se publicó por primera vez en un libro en 1939. Ya para entonces, existían varios grupos de AA que se reunían para darse apoyo y a través de ello lograban mantenerse sobrios. Con el tiempo, el Programa de los Doce Pasos se convirtió en la base sobre la cual trabajan varias organizaciones que agrupan personas con problemas de dependencia, no solo de alcohol, drogas y juego, si no con otras de índole emocional.

Los grupos “anónimos” que eligen como base el Los Doce Pasos, por lo general, reúnen sus miembros de forma regular para compartir sus experiencias y darse apoyo. En el caso de los AA, sus miembros solo se presentan por su primer nombre (de ahí el “anonimato”): “Mi nombre es Juan, y soy alcohólico”.  A cada miembro le es asignado alguien del grupo para darle apoyo en momentos de riesgo a caer en tentación, o sea, un padrino. Sin embargo, son muchos los que coinciden en que la mayor ayuda y el éxito en superar la dependencia proviene de seguir Los Doce Pasos, en un esfuerzo que se trabaja un día a la vez, que nunca termina y que tiene como meta evitar caer en la tentación. Las reuniones de la mayoría de los grupos ocurren una vez por semana y hay ocasiones en que es posible participar a través de la Internet con aplicaciones como la de Skype.

El Programa de los Doce Pasos es exitoso aun entre personas no religiosas a las que les cuesta admitir el poder de Dios en sus procesos de recuperación. Y, es que, aunque fundamentalmente no sean organizaciones religiosas, la fuerza de un Poder Superior está presente en los programas, como ayuda necesaria para liberarles y sostenerles ante la enfermedad.

Los 12 pasos de Alcohólicos Anónimos

1.-Admitimos que éramos impotentes ante el alcohol y que nuestras vidas se habían vuelto ingobernables.

2.-Llegamos a creer que un Poder superior a nosotros podría devolvernos el sano juicio.

3.-Resolvimos confiar nuestra voluntad y nuestra vida al cuidado de Dios, según nuestro propio entendimiento de Él.

4.-Sin temor, hicimos un sincero y minucioso examen de conciencia.

5.-Admitimos ante Dios, ante nosotros mismos y ante otro ser humano la naturaleza exacta de nuestras faltas.

6.-Estuvimos enteramente dispuestos a que Dios eliminase todos estos defectos de carácter.

7.-Pedimos a Dios humildemente que nos librase de nuestras culpas.

8.-Hicimos una lista de todas las personas a quienes habíamos perjudicado, y estuvimos dispuestos a reparar el mal que les ocasionamos.

9.-Reparamos directamente el mal causado a esas personas cuando nos fue posible, excepto en los casos en que el hacerlo les hubiese infligido más daño o perjudicado a un tercero.

10.-Proseguimos con nuestro examen de conciencia, admitiendo espontáneamente nuestras faltas al momento de reconocerlas.

11.-Mediante la oración y la meditación, tratamos de mejorar nuestro contacto consciente con Dios y le pedimos tan solo la capacidad para reconocer su voluntad y las fuerzas para cumplirla.

Luego de conocer Los Doce Pasos podemos entender por qué han resultado ser la fuerza en la que se sostienen quienes desean combatir una dependencia y prevalecer alejados de ella… y es que, se trata de depositar la confianza en Dios para evitar hacer lo que les hace daño a sí mismos y a los demás. Para ello es necesario un acto de humildad, de aceptación y de rendición, semejante al que hicieron los dos prominentes profesionales que fundaron los Alcohólicos Anónimos hace más de 80 años. Quien se atreve, será capaz de salvar su vida y la de quienes le rodean, recuperando la paz y la alegría. Mejor aún, podrán perpetuar la posibilidad de ayuda a quienes han perdido toda esperanza.


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