...con estilo

Mi Abuelo fue un Gran Papá

Por: Ivelisse Agostini
iagostini@placerespr.com
 
 

Cuando pensamos en la figura paterna, lo más probable es que llegue a nuestra mente la imagen de nuestro padre. Sin embargo, en la vida de muchas personas ocurren eventos que permiten que ese lugar pueda ocuparlo de manera honrosa otra persona, como puede ser un querido abuelo.

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La figura masculina juega un papel muy importante para la mujer. En esta historia contamos el rol de un gran abuelo. Suministrada.

En nuestra búsqueda de hijos que pudieran dar testimonio para nuestro reportaje http://placerespr.com/como-es-un-buen-padre/ encontramos a Gisela, nombre ficticio otorgado para proteger su privacidad. En su caso, la vida quiso que fuera su abuelo quien le dedicase el tiempo y la sabiduría que un buen padre debe brindar y no pudimos evitar pedirle que nos contara su hermosa historia:

Cuando pienso en mi abuelo, se me llena el alma de emoción. Había suavidad y firmeza en todo lo que hacía”, nos dice Gisela. Asegura, además, que él la llevó de la mano toda la vida, “… y de igual forma sostuvo mi corazón”.

Gisela recuerda a su abuelo por su voz amable y paciente y por su mirada llena de ternura.  “El abrazo de mi abuelo era la certeza de llegar siempre a un puerto seguro y, sin importar la edad, su abrazo siempre me llenó de paz… siempre me hizo sentir plenamente amada.

La joven reconoce que contar con ese amor incondicional desde que era una niña fue un privilegio y una bendición que impactó su formación y le permitió conocer de cerca el amor de Dios. “Reconocer que tuve el amor de mi abuelo aumenta todos los días mi Fe. Me brinda la certeza de que si mi padre en la tierra pudo amarme de manera tan inmensa, la profundidad del amor divino de Dios Padre es inimaginable”, expresó la joven con emoción y alegría.

Cuando hablamos de la figura paterna para una mujer, sabemos que esa será, en muchas ocasiones, la figura masculina que servirá de modelo para lo que ella quiera encontrar en su compañero de vida. Sobre ello, preguntamos a Gisela y nos contesta: “Son tantas las cualidades que busco en un hombre, gracias al impacto de mi abuelo en mi vida, pero las más significativas son: la capacidad de amar profundamente – brindando aceptación plena a la vez que respete las diferencias-, nobleza; alegría de vivir; sencillez; amor por la naturaleza y la vida; responsabilidad; lealtad y compromiso; Fe; perseverancia para enfrentar los retos de la vida; fortaleza; pasión, pero al mismo tiempo, sensibilidad e infinita ternura”. Gisela espera que el conjunto que de esas cualidades encuentre en su compañero le permitan sentir paz y seguridad “de forma tal que en un abrazo sienta que he llegado a ‘casa’, no importa dónde me encuentre”.

Lamentablemente, el abuelo de Gisela no estará con ella para esta celebración del Día de los Padres pues falleció hace apenas unos meses, pero como nos dice, de todas formas estará presente: Después de tantos años juntos y vernos todos los días, fue muy difícil despedir físicamente a mi abuelo. Es uno de los momentos más tristes que he vivido. Lo que sentí en el instante de esa despedida física, así como el gran amor que nos tuvimos, permanecerán vivos e intactos en mi corazón, no importa cuánto tiempo pase, hasta el momento de nuestro reencuentro”.

Gisela nos despide expresando: “Dicen que ‘los niños son el lazo que existe entre el Cielo y la Tierra, y el único acaso que los hombres no pueden romper’. Yo diría lo mismo de aquellos abuelos que asumen con nobleza, alegría de vivir y entusiasmo, el rol de ser padre dos veces, así como lo hizo mi querido abuelo”.

Con sus palabras, Gisela nos hace pensar que la traducción literal de ‘grandpa’, al español no es abuelito, sino “gran papá” y no hay duda, luego de conocer esta historia, que  podemos honrar a ese querido abuelito, y a otros así de buenos, llamándolos GRAN PAPÁ.


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