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El Abuso de Antibióticos

Por:  Sylvia A. Agostini
editorial@placerespr.com
 

El uso indiscriminado, el mal uso y el abuso de los antibióticos ponen en riesgo la salud de los pacientes. De hecho, se considera que el uso de un antibiótico es justificado o indicado en sólo uno de cada cuatro casos; por lo que puede ser para muchos, algo que no es necesario ni eficaz.

Lo que en el pasado siglo fue la revolución del mundo de la medicina y la farmacopea y, sin duda la cura indiscutible de muchas enfermedades, hoy se mira con cierto recelo. Es así, porque puede representar efectos negativos para la salud.  Y, esto hay que discutirlo, porque el peso de ello recae en los pacientes…

Los antibióticos son compuestos químicos, producidos por bacterias y hongos que se utilizan para crear medicamentos y combatir o contrarrestar el efecto de infecciones bacterianas y de otras producidos por hongos y parásitos.  El uso de los antibióticos ha permitido el control de muchas enfermedades y la realización de cirugías y tratamientos que eran impensables. Sin embargo, aunque un antibiótico en un momento dado puede salvarnos la vida, también puede ser perjudicial a la salud.

Es por ello, que deben ser administrados con precaución y sólo en casos justificados.  Se necesita una prescripción médica con las instrucciones específicas para el consumo del antibiótico recetado y seguir las mismas al pie de la letra. Al ser agentes bactericidas, afectan tanto las bacterias buenas como las malas que haya en nuestro organismo.  Cuando un médico los recomienda, es porque ha comprobado que se padece una infección en alguna parte específica del organismo.  Lo habrá determinado no sólo a través de un contaje de sangre y/o de orina, sino también con la guía de un cultivo.  Este estudio reflejará, de manera específica, las colonias de bacteria que pueden estar presentes para así determinar el tipo de antibiótico al que es más sensible.  Por consiguiente, hay que seguir las recomendaciones médicas y evitar utilizar medicamentos de otras personas porque los antibióticos son recetados de acuerdo al grado y tipo de infección existente.

Cuando utilizamos un antibiótico por un tiempo menor al indicado, sufrimos el riesgo de sentirnos algo mejor y recaer, con el peligro de que haya que administrarnos mayor cantidad del mismo y nuestro organismo sufra más los efectos secundarios. De otra parte, utilizamos el antibiótico más del tiempo indicado o de forma repetitiva, corremos el peligro de desarrollar resistencia al mismo por lo que posiblemente nuestro médico deberá recetarnos un nuevo antibiótico que pueda sernos eficaz. Hay que  evitar ambas cosas porque el mal uso del antibiótico conlleva efectos indeseados en la flora intestinal y, a largo plazo, podrá afectarse también el Sistema Inmunológico. De igual forma, nunca deben consumirse bebidas alcohólicas mientras se está en tratamiento de antibióticos.

Dentro del tracto digestivo habitan colonias benignas de bacterias naturales y cuando éstas entran en contacto con las bacterias patógenas o infecciosas, producen una reacción de desbalance en el intestino.  Por ello, el médico advierte cuándo y cómo tomarlo, antes o después de comida, si está contraindicado tomarlo con leche o sus derivados y qué otros medicamentos pueden tomarse junto con el antibiótico prescrito.

Cerca del 80% del Sistema Inmunológico se encuentra en el tracto gastrointestinal y afecta trillones de bacterias, además de a la levadura natural que hay en el Sistema Gástrico. Ante ello, debemos mantener el balance de la flora intestinal y para ello los especialistas de la salud indican lo conveniente del uso de probióticos tan pronto se inicie un tratamiento con antibióticos.  Los probióticos se pueden obtener en lugares de venta de productos de la medicina natural y hoy día se venden en tabletas y sin receta.  De todas maneras, el médico tiene que ser quien recomiende los mismos.

Muchas personas recurren a los antibióticos tratando de contrarrestar problemas virales, en cuyo caso, de nada servirá usarlos. De ahí, la importancia de ver a un médico y hacerse los laboratorios que él recomiende.

Al comenzar un tratamiento en el que se incluye el uso de antibióticos, debemos:

  • descansar, tratar de dormir por lo menos siete horas diarias
  • entender que es normal que hayan reacciones momentáneas en nuestro sistema gástrico
  • comenzar a ingerir alimentos fermentados, comidas naturales y sanas preparadas en el hogar, aumentar la ingesta de frutas y vegetales que no sean irritantes, comer cereales y arroz integral, yema de huevos y evitar las grasas y excesos.

Con los medicamentos recetados adecuadamente y siguiendo las recomendaciones antes descritas, nuestro organismo se recuperará de forma rápida y sin mayores complicaciones.


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