...saludables

Sonreír Aunque Sea Fingiendo

Por: Ivelisse Agostini
iagostini@placerespr.com

Esto de ponerme a escribir en una etapa de la vida en que se siente uno más maduro y receptivo, confieso que ha resultado una de las mejores experiencias para mi.

Hasta cuando hables por teléfono, sonríe, es bueno para ti y la vibra llega y se percibe a tu alrededor, hasta por el que escucha. Foto: CCO Creative Commons

Y, es que, hay un deseo genuino de compartir todo lo bueno y positivo que aprendemos para que la información les llegue temprano y puedan aprovecharla.

Hoy hablaremos de la sonrisa, de la risa, de las carcajadas. Les cuento que me puse a investigar sobre el tema, motivada por una conversación con mi hijo que está lejos. Hablábamos de algo que nos preocupa y me dijo “Mami, cuando te sientas preocupada, no solo reza, busca cómo sonreír… sonríe en cada momento, a cada persona, hasta cuando hables por teléfono”. La verdad es que es muy propio de mí sonreír, es innato y espontáneo, pero cuando escuché lo que me decía mi hijo, decidí investigar sobre el tema y les cuento que le asiste la razón, pero si de razones se trata, hay infinitas para tratar de sonreír aunque el alma duela y todo el tiempo que se pueda.

De dónde surge:

Por definición, la sonrisa es el gesto o expresión en el rostro con que se manifiesta la alegría. Llegar a la carcajada ya se trata de sonidos, usualmente con la misma entonación, que pueden acompañarse de otras expresiones como respuesta más intensa a algo que ha impactado nuestro humor. El rostro activa más de una docena de músculos al sonreír, en ocasiones, pueden aparecer hasta lágrimas y, en el resto del cuerpo, pueden ocurrir movimientos y hasta hay casos de personas que no pueden aguantar algunas “descargas”.

Los bebés comienzan a sonreír cercanos los 4 meses y a partir de entonces expresan sus satisfacciones sde esta forma. Foto: CCO Creative Commons

La risa puede provocarla un chiste, un comentario alegre y hasta tonto, una sorpresa, una ironía y hasta una reacción posterior a algo que nos haya asustado. Pero lo mejor del mundo, es que la risa es contagiosa. De ahí, la importancia de sonreír, pues cada uno de nosotros tiene la capacidad de mejorar el ambiente que nos rodea con una agradable sonrisa. De hecho, es muy raro que le sonrías a alguien, aunque sea desconocido y no observes como también te sonríe. Lamentablemente, son los muy “sabios” los que no consiguen frecuentes “ataques de risa” y, de otra parte, como todos los extremos son malos, hay quien abusa en su intento de hacer reír a otros con el solo propósito de mantener el control o llamar la atención.

Sus Efectos:

De este tema ha hablado hasta Freud, porque sus efectos, entre muchos otros, impactan positivamente el estado de ánimo de una persona, toda vez que las carcajadas tienen la capacidad de liberar a la persona de energía negativa. De hecho, hay una rama de la ciencia que se dedica a estudiar los efectos físicos de la risa. Además, con el tiempo, se ha desarrollado hasta una “risoterapia” para adiestrar a las personas a tener actitudes positivas a través actividades llenas de energía como juegos, bailes y ejercicios, de modo que surja la risa y logren aliviar síntomas de depresión y ansiedad, mientras disfrutan de ver lo positivo de todo.

Pero los efectos de la risa son múltiples y variados y comienzan desde el cerebro, pues cuando sonreímos se liberan neurotransmisores como endorfinas, dopamina y adrenalina, sustancias que provocan estabilidad, alivian la depresión y el dolor y producen sensación de bienestar. Por lo tanto, reírse tranquiliza, relaja la tensión, estimula la creatividad, ayuda a desarrollar tu autoestima y te libera, como bien dijo Freud, de ideas negativas. Llegada la carcajada, está comprobado que se reduce el nivel de la hormona del estrés, el cortisol. Los movimientos corporales de un buen “ataque de risa” contraen el diafragma fortaleciendo así el corazón y los pulmones e impactan positivamente la digestión.  Además, los mismos neurotransmisores (endorfinas) que se liberan al reírse, tienen efecto en el resto del cuerpo, estimulando el sistema inmunológico en contra de enfermedades y ayudan a lograr un sueño reparador. La risa tiene también un efecto rejuvenecedor, antiarrugas, gracias al estímulo en los músculos que provocan los movimientos faciales al sonreír.

Llegado a la carcajada, los efectos van más allá del estado de ánimo, beneficiando pulmones, corazón, digestión y hasta problemas insomnio. Foto: CCO Creative Commons

Su impacto Social:

Estamos seguros de que te debe ser fácil reconocer que sonreír abre puertas, que genera confianza. Sin embargo, su efecto social va mucho más allá. Y, es que cuando sonríes, potencias el ambiente que te rodea para que se torne en uno agradable, capaz de hacer que otros cambien de actitud y esto puede tener un efecto multiplicador en tu vida y en la humanidad en general. Mejor aún, como quiso expresar mi hijo, cuando sonreímos, aunque no sea de forma genuina, el cerebro recibe el mensaje de que algo nos ha puesto contentos y por ello, se generan el cúmulo de efectos positivos que te contamos anteriormente.

En resumen, el efecto de la risa es tan bueno, que hay que obligarse a buscar motivos para lograrla. Debemos comenzar por aprender a afrontar los problemas con mayor “filosofía”, reírnos un poco de lo que nos pasa, viendo siempre que una buena actitud permite mayor bienestar mientras la solución llega. Además, busca exponerte a la comedia escuchando, viendo y leyendo producciones agradables y cómicas. El asunto es alejarse de todo lo que provoca tensión y evitar tener un rostro ‘adusto” que proyecta tristeza y “susto”.


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